La leyenda dice que Seu Irênio quemaba la resina almizclada de los árboles de
almescar cada noche delante de su grande casa blanca en el Cuadrado
Histórico, hipnotizando a los niños con historias y haciendo trucos, ganándole
el apodo afectuoso de "el mago del almescar". El cariño sentido por Irênio por
parte de la comunidad, inspiró una restauración muy amorosa de su casa por
los artesanos locales.
La leyenda dice que Seu Irênio quemaba la resina almizclada de los árboles de almescar cada noche delante de su grande casa blanca en el Cuadrado Histórico, hipnotizando a los niños con historias y haciendo trucos, ganándole el apodo afectuoso de "el mago del almescar". El cariño sentido por Irênio por parte de la comunidad, inspiró una restauración muy amorosa de su casa por los artesanos locales.
La leyenda dice que Seu Irênio quemaba la resina almizclada de los árboles de almescar cada noche delante de su grande casa blanca en el Cuadrado Histórico, hipnotizando a los niños con historias y haciendo trucos, ganándole el apodo afectuoso de "el mago del almescar". El cariño sentido por Irênio por parte de la comunidad, inspiró una restauración muy amorosa de su casa por los artesanos locales.